BUENOS AIRES.- Los productores agropecuarios han paralizado desde ayer -hasta el domingo- las ventas de trigo, maíz y soja en una protesta en contra de la política de intervención del Gobierno nacional en el sector, lo que reaviva la prolongada disputa que en 2008 ha calado hondo en la política, la economía y la sociedad.

La protesta despierta temores sobre el abastecimiento, en momentos en que el clima seco generado por el fenómeno climático La Niña hace caer los pronósticos de cosecha de soja y maíz.

Las cuatro mayores asociaciones rurales -Sociedad Rural, CRA, Federación Agraria y Coninagro- están encarnizadamente enfrentadas con el Gobierno kirchnerista por los cupos de exportación y los impuestos a las ventas externas (retenciones), que, en opinión de los funcionarios, garantizan el abastecimiento de alimentos básicos y permiten controlar la inflación; pero los productores dicen que son inservibles para tales fines y que, en realidad, el Gobierno sólo quiere recaudar más dinero y atacar a un sector con el que mantiene un encono político específico. "Queremos que se normalice el funcionamiento de los mercados. El comercio de trigo y maíz, especialmente. Los productores perdemos fortunas; los consumidores pagan más caro el pan", afirmó Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria.

Las transitadas rutas cercanas a Rosario -el principal puerto exportador de granos del país- estaban vacías de camiones ayer, luego de un fin de semana con un gran flujo de camiones en el que las compañías exportadoras buscaron abastecerse de mercadería.

El piso de operaciones permaneció vacío en el mercado de Rosario, donde en las primeras horas de la tarde sólo se registraban pocas ventas de soja y trigo.

Los agricultores afirman que el sistema de cupos de exportación de trigo y maíz llevó a molinos y exportadores a pagarles precios inferiores a los estipulados por el propio Gobierno, por lo que reclaman que la presidenta, Cristina Fernández, elimine esas restricciones. "Denunciamos esto de que se gobierna para las (firmas exportadoras) multinacionales. Se otorga a grupos concentrados beneficios extraordinarios", insistió Buzzi, que aclaró que los chacareros no obstruirán rutas como lo hicieron en el 2008.

La serie de paros comerciales agrícolas comenzó en marzo de 2008 y golpeó a los activos financieros de la Argentina. Ruralistas ya evalúan tomar nuevas medidas -no necesariamente una huelga comercial- en caso de que el Gobierno no revea su intervención en el mercado de trigo.

"Se habló de continuar las protestas en las próximas semanas, hasta conseguir una solución definitiva", advirtió Buzzi. (Reuters)